miércoles, 8 de diciembre de 2010

El Top 20 de las cosas que te pueden servir cuando llegas a las Españas (existe España?). (solo pa latinos nacidos o acogidos)

El objetivo era poner 20 tips de las cosas cotidianas que solo le pasan a uno, entiende uno, y se rien los demás, pero paila, solo se pudo llegar a 18, así que si los completan, estaría muy buena la cosa. Y dice así:

1. La fiesta. Si lo invitan de marcha no se preocupe que no va para ninguna protesta sino de fiesta.

2 . La marcha. Si ya está en la marcha no se acomode en la mesa (u barra) para ponerse a jartar porque apenas se tome una copa ya toca ir a otro bar.

3. Si llega a una tienda no diga que “buenas vecina, me regala una libra de arroz”, porque le van a decir que donde se regalan cosas en la iglesia.

4. El chovinismo. El mundo es muy diverso, cuando le muestren algo, bien sea comida, arquitectura, costumbres, no diga “ahhh, pero en Colombia tenemos el sancocho, la bandeja paisa, la Torre de Colpatria…” todo bien, digamos que no es relevante.

5. Chaolin. Cuando la conversación se agote y le digan “venga”, no se devuelva, es una forma de despedirse.

6. Confundir. Si está acostumbrado a saludar “hola, que más, que me cuenta, que ha hecho…bien? No se preocupe si le ponen cara de confusión lo que pasa es que no saben a cual pregunta contestar.

7. Diversidad. Si le gusta referirse al otro como “quiubo marica” tenga cuidado que puede levantar un polvorero por cosas de inclusión y respeto a la diversidad.

8. Educación. Si usted está formado con el manual de Carreño, trate de olvidar la palabra, “gracias señora, bueno señora, diga señora, no señor, si señor, bueno mi don”. Se interpreta como “entonces qué anciano decrépito”.

9. La nena. Cuando conozca a una rubia no se refiera a ella como “quiubo mona!” porque puede pensar que le pareces un mico y dañar su posibilidad de conquista.

10. Nosotros levantamos nenas o manes y tiramos como un putas. Allá ligais y follais!

11. Pa nosotros después del tiempo querer y amar es la misma vuelta, para ellos, amar ya es una cosa muy de entrega total. No diga que ama a nadie a menos que quiera casarse y quedarse para toda la vida.

12. Allá una persona puede ser catalogada de mala o de guai, no se refiera a esa persona como “es que es una gonorrea de (nena o man)!

13. No se asuste si cuando va a la tienda pide un CiDi o un DiviDi, allá lo entiende por CEDE o DEUBDE.

14. No trates a las nenas de “Mami” o al man de “Papi” si no eres un regetonero.

15. Ojo, usted siempre baila salsa, si no sabe, aprenda porque ¡eh ahí la clave del levante!

16. Puede ser que muchos adjetivos lo hagan quedar mal o no lo entiendan. Trate de evitar: “que malparido, la verga que si, suerte pirobo, lo llevo en la mala, qué gonorrea o sus derivados: gonopicurria, garbimba, gurrupleta, etc”.

17. No le digas al otro “tonces que hermano!” si no pertenecen a la misma congregación.

18. Para responder que sí y ser afectuso podría no entenderse si dice: "Claro mi perrito, "sisas mi pez", "con todas mi ñero", "pa' las que sea", " de una mijin". No sé cómo se responde cariñoso pero estas respuestas no las entendieron... que paila!

sábado, 6 de noviembre de 2010

Las novelas de los viajeros: una conexión con Santiago Gamboa

Excelente conexión me han producido los textos de Santiago Gamboa. Sus personajes pueden ser escogidos al azar en cualquier calle bogotana y lanzados a París, Jerusalén, Roma o Pekín. Y digo conexión porque de literatura no sé, solo de afectos literarios.


Mi afecto inicio con el Síndrome de Ulises, un texto bien recomendado por alguien que también vive el Síndrome y que ya no se va a curar. Una novela muy solidaria con el lector que no se identifica con los héroes o lo antihéroes. Esta historia de un joven que viaja a estudiar a París con la idea de convertirse en escritor, es quizá, una creciente vivencia de la clase media colombiana. El frío, la soledad, el sexo por recordar la compañía, la literatura, las crisis del alma y la economía del inmigrante (el aguante) son los puntos de inflexión de los viajeros, y es el lugar de encuentro del lector. Allí el pozo de la calle se hace espejo.


Pero ¿Quién era ese joven que aparece estudiando en París? Pues no sé si será así, pero yo lo encontré en su libro “Vida feliz de un joven llamado Esteban”. El niño que crece en Bogotá de los setenta y que juega quizás en las bahías de Chapinero, se enamora en el Colegio colombo italiano y vive la salsa de la época. Ese joven que viaja a París cuenta su historia en Bogotá, su viaje a Europa, su amor en Madrid y su decisión de formalizarse como escritor. Ahí, me quedó el cuadro completo entre la carrera séptima y el Boulevard Saint-Germain. Es una historia de la vida. Me gusta porque las historias se van amarrando sin pretensión, se van tejiendo con la claridad que solo puede tener la distancia del tiempo y se van haciendo piso con una amena literatura.


La literatura de Santiago Gamboa va desfilando entre diferentes paisaje. Es la literatura sobre viajeros que se ven sitiados en un hotel, en una ciudad en guerra, en las sábanas o en hombres que te siguen para averiguar tus secretos. Necrópolis y los Impostores, son dos novelas que se mueven en ciudades extrañas para el lector latinoamericano: Jerusalén y Pekín. ¿Por qué ambas ciudades están sitiadas? Una por una guerra y otra por hombres que te vigilan bajo la paranoia de encontrar un manuscrito. Lo interesante es que sus personajes centrales, hombres pasivos, que jamás pensaron salir de su escritorio, de sus calles tranquilas, terminan sitiados por un mundo abierto, novedoso, extraño y entrelazado.


Las novelas de Gamboa son las historias de quienes saltan de un lado al otro de la geografía, de las personas que conviven con aviones, hoteles, calles desconocidas, mapas urbanos, gente nueva, costumbres novedosas, extraños sazones, múltiples olores, pero que por sobre todo son personajes sencillos, gentes que no despertarían envidia alguna si no fuera por las situaciones en las que se ven sorprendidos entre un tren y el otro.


La conexión con su literatura es con el viaje, con las cosas arriesgadas que hace gente que nunca es valiente, con las extrañas cosas que le suceden a la vida predecible y con las imágenes de ciudades que mutan entre ellas para personas que no suelen creer que mutan demasiado.


Adicional: Su literatura llevó a las pantallas la película "Perder es cuestión de método" (ver).