sábado, 11 de julio de 2009

Huancayo "El lugar de la Roca"


Perú. Sembrada en la cordillera cósmica, al interior del Valle Mantaro, se levanta la ciudad de Huancayo, capital de la región de Junín. Desde la Ciudad de Lima, tomando rumbo a la Sierra y tras ocho horas de camino , aparece con esplendor el territorio Wanka. A unos 3200 metros sobre el nivel del Pacífico se extiende el Valle, la cuna de los huancainos.
La ciudad de Huancayo se mueve dinámica, parpadea desde las primeras horas de la mañana cuando el viento helado contrasta con los primero rayos del sol. Con la llegada del día, la Calle Real, columna vertebral, se va atiborrando de taxis que se comunican imparablemente con sus clacson. Un mate de Coca alienta la mañana y salva a algunos del soroche que produce la altura. La Plaza Constitución se llena de ese encanto en que el viento canta en los oídos. La gente sube y baja por todas las direcciones. Los lustradores de calzado ensillan sus puestos y los periódicos corren de mano en mano: El Correo, Primicia, La Primera, El Comercio. En las noticias de cada día las comunidades nativas y campesinas sufren los rigores del gobierno de turno que recorta sus derechos, privatiza sus territorios y mercantiliza los recursos naturales.

El sol se va poniendo en la cabeza de sus habitantes, sobre el sueño mañanero de los niños a las espaldas de sus madres que dejan la última burbujita de la noche. Las tiendas abren con Mondogo Italiano, seco de pollo, caldo de gallina, saletados de lomo, juguitos naturales especiales y combinados, matecito de anis, coca o cafecito de Chanchamayo. La música recorre las calles al son de Huaylas, Sayas, caporales, el Grupo 5 y la nota del momento. Las frutas, billeteras, gafas, fotografías, almanaques, leyes y decretos cuelgan de las manos de los vendedores ambulantes.

El cielo azulito va llenando el ambiente de hasta 28 grados de calor mientras una caravana de máscaras, trajes coloridos y una banda atraviesan la calle principal.
Cada día las bandas estudiantiles, comunales, sindicales, corporativas y sociales salen a festejar. Después de media jornada, los muchachos y muchachas salen corriendo de las aulas para estudiar la vida cogidos de las manos, robando besos en las esquinas, comiendo mecatos, compartiendo el paso a sus hogares mientras la tierra vibra de libertad.

Huancayo se divide en el El Tambo, Huancayo y Chilcas. Sus límites internos los cruzan los ríos que nacen en el Nevado Huaytapallana y van a dormir en el Gran Río Mantaro. Es una ciudad acordonada por montañas. A tan solo 4 horas está la selva amazónica donde se cultiva Café, Cacao y frutas. La región se compone de un paisaje andino-amazónico. Huancayo es una de las más importantes vitrinas en que las comunidades y comerciantes ofrecen sus productos. En la Plaza Huamanmarca, encerrada por la Municipalidad por un lado y el Gobierno Regional por otro, cada día se enciende con una feria donde el trabajo y la inventiva de sus pobladores se pone a tono con la música y los discursos de los expositores.

La tarde se va diluyendo con la noche y el frío regresa lenta y firmemente hasta que la ciudad se enciende de farolitos. No hay un día en que la alegría y las notas musicales en vivo descansen. Con la noche se encienden los instrumentos musicales que al son de música latinoamericana ponen a vibrar a locales y visitantes en una amalgama de felicidades desbordantes. Ruedan por las mesas los calientitos de Pisco, Anís y Ron, la cerveza Cristal, Cusqueña o Pilsen, y el baile se pone al son de las gentes. Cada rincón de la ciudad destila música en vivo hasta que la tímida madrugada se despereza y los fuegos de los puestos de comida se hacen más brillantes.


La mañana de nuevo, y en la ciudad canta el sol de andino que penetra en los corazones que van por la Real, por Puno, por Breña y por Giraldez. Combis, taxis, motocicletas, bicicletas, mototaxis y pasos acelerados encienden el día que regresa con la promesa de renacer con la vitalidad de la noche.

1 comentario:

  1. ... y el día regresa con la fuerza de Inti, que nos llena de su energía para que desde este rinconcito del Tanwantinsuyo sigamos haciendo los caminos, caminando la palabra... A tu lado, en el valle Mantaro, o bajo los cielos de otras latitudes, seguiremos con ilusión la palabra andada, los olores, los sabores y las sensaciones que tan lindamente sabes plasmar a golpe de pluma -o de teclazos ;)...

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